sábado 14 de noviembre de 2009

Amanecer de otoño






Una larga carretera
entre grises peñascales,
y alguna humilde pradera
donde pacen negros toros.
 Zarzas, malezas,jarales.
Está la tierra mojada
por las gotas del rocío,
y la alameda dorada,
hacia la curva del río.
Tras los montes de violeta
quebrado el primer albor:
a la espalda la escopeta,
entre sus galgos agudos,
 caminando un cazador.

Poema de Antonio Machado
¿Qué os parece si, entre tod@s hacemos un "Libro del Otoño"?
Aquí tenéis un ejemplo de poema inspirado en el otoño.
La 1ª tarea para elaborarlo consiste en ir añadiendo poemas que cumplan esta condición pero no podéis repetir uno que ya haya inscrito un compañero o compañera. Tienen que ser todos distintos y tiene que aparecer también, el autor.
Para insertarlo, clikea en el título del poema "Amanecer de otoño".
No olvidéis que el plazo para realizar esta tarea es del 21 al 27 de noviembre.
¡Ánimo!

19 comentarios:

  1. Aquí tenéis un ejemplo de poema inspirado en el otoño.
    Vuestra tarea consiste en ir añadiendo poemas que cumplan esta condición pero no podéis repetir uno que ya haya inscrito un compañero o compañera. Tienen que ser todos distintos y tiene que aparecer también, el autor.
    ¡Ánimo!

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  2. Es el otoño,
    los pájaros se van,
    el día es más corto,
    el frío empieza ya.
    Es el otoño
    las hojas caen ya
    y una alfombra amarilla
    el suelo cubrirá.

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  3. ¡Estupendo, José Antonio!:
    Supongo que el poema es tuyo. Pedía uno de un poeta conocido pero no importa.
    Has logrado ser el primero en realizar la actividad.

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  4. gonzalo hierro lopezNov 22, 2009 09:49 AM

    Había una vez un membrillo
    que vivía junto a un pequeño grillo.
    Un día el viento sopló y sopló
    y el membrillo al suelo cayó.
    ¡Pobrecito aquel membrillo
    que vivía junto a un pequeño grillo!

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  5. EL OTOÑO

    El otoño huele
    a la lluvia que cae,
    que moja la tierra,
    que moja las hojas.

    El otoño huele
    a setas que se esconden,
    a castañas asadas,
    a niños que corren.

    El otoño huele
    al frío que llega,
    al aire puro
    que el viento se lleva

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  6. Juan Martinez LopezNov 22, 2009 01:02 PM

    Me he puesto de buen humor
    al ver que estaba lloviendo;
    no se cual es la razón,
    pues el por qué no lo entiendo.
    Se que cuando veo llover
    se despierta mi alegría,
    aunque en otros suele ser
    fuente de melancolía.
    Me gusta darme un paseo
    por la calle mientras llueve;
    con el paraguas abierto,
    oir que la lluvia suene.
    Y mientras cae desde el cielo
    el agua en miles de gotas,
    me voy notando por dentro
    que el corazón se alboroza.

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  7. Y los que no tienen internet que

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  8. Alejandro VegaNov 23, 2009 04:27 AM

    Lluvia en el mapa

    Celia Viñas

    Almería 1946



    Las pestañas de la lluvia

    tras de mi ventana;

    sobre las hojas

    caen las lágrimas,

    cosquilleo en el cristal

    la lluvia canta

    y gime y llora la lluvia...



    Melancolía en la rama

    y en la cabeza del niño

    y en el mapa,

    azul, dorado, caliente,

    con sus sirenas varadas,

    con sus delfines

    de plata,

    con sus cuatro carabelas

    blancas.



    Melancolía...

    una gota sobre el mapa.

    -Río Azul, río Amarillo,

    Asia...

    ¡Las cuatro partes del mundo

    mojadas!

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  9. Jesús Lora EspinosaNov 23, 2009 07:21 AM

    Los pájaros se van,
    buscando el calor.
    Las hojas que caen
    cambian de color.
    El día es más corto
    calienta poco el sol,
    las setas y las uvas
    ¡qué ricas que son!

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  10. Fernando Lora EspinosaNov 23, 2009 07:25 AM

    El otoño se acerca con muy poco ruido:
    apagadas cigarras, unos grillos apenas,
    defienden el reducto
    de un verano obstinado en perpetuarse,
    cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

    Se diría que aquí no pasa nada,
    pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
    ha pasado
    un ángel
    que se llamaba luz, o fuego, o vida.

    Y lo perdimos para siempre.

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  11. ALLENDE CAMARA CARRASCONov 23, 2009 07:44 AM

    El frío llega
    Y la lluvia cae
    Hasta por la chimenea.

    Las hojas que se caen
    Son grandes
    Y el viento las protege
    Con guantes

    Las hojas secas
    Caen sobre las setas.
    Comemos castañas,
    Comemos granadas
    Comemos de todo
    Hasta manzanas.

    Ya se ven árboles desnudos
    Con conejos y jabalíes.
    Alrededor suyo

    En las casas
    Encendemos las chimeneas
    Mientras con el calor
    Comemos almendras.

    Para ir a la escuela

    me tengo que poner

    A la fuerza una sudadera,

    Mientras otros van con un abrigo gordo

    y con un dibujo de una seta.

    Los colores del otoño

    son muy bonitos

    Por eso en otoño

    nos lo pasamos muy bien

    Con los conejitos.

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  12. Me he puesto de buen humor
    al ver que estaba lloviendo;
    no se cual es la razón,
    pues el por qué no lo entiendo.
    Se que cuando veo llover
    se despierta mi alegría,
    aunque en otros suele ser
    fuente de melancolía.
    Me gusta darme un paseo
    por la calle mientras llueve;
    con el paraguas abierto,
    oir que la lluvia suene.
    Y mientras cae desde el cielo
    el agua en miles de gotas,
    me voy notando por dentro
    que el corazón se alboroza

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  13. ¡Es estupendo ver cómo va crecieno el número de poemas!
    Tenéis que leerlos con atención para poder comentarlos en clase.
    Una pega:
    No estáis poniendo los nombres de los poetas o poetisas.

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  14. María Jesús Cabalga PerezNov 24, 2009 07:45 AM

    colores otoñales

    Jose Luis Hidalgo


    los días se acortan,la capa de niebla se espesa y las primeras escarchas recuerdan que el invierno se aproxima.

    El otoño ya llegó,con la magia de sus colores,teñido de una dulce melancolía propia de este periodo del año.

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  15. Esparce octubre, al blando movimiento
    del sur, las hojas áureas y las rojas,
    y en la caída clara de las hojas
    se lleva al infinito el pensamiento.

    Qué amena paz en este alejamiento
    de todo, en prado bello, que deshojas
    tus flores, oh agua, fría ya, que mojas
    con tu cristal estremecido el viento!

    Encantamiento de oro! Cárcel pura,
    en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
    echado en el verdor de la colina!

    En una decadencia de hermosura,
    la vida se desnuda, y resplandece
    la excelsitud de su verdad divina.


    enviado por Antonio Miguel Ortiz Calzada

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  16. JOSÉ ANTONIO VIVIEROS:

    LA mariposa volotea
    y arde —con el sol— a veces.

    Mancha volante y llamarada,
    ahora se queda parada
    sobre una hoja que la mece.

    Me decían: —No tienes nada.
    No estás enfermo. Te parece.

    Yo tampoco decía nada.
    Y pasó el tiempo de las mieses.

    Hoy una mano de congoja
    llena de otoño el horizonte.
    Y hasta de mi alma caen hojas.

    Me decían: —No tienes nada.
    No estás enfermo. Te parece.

    Era la hora de las espigas.
    El sol, ahora,
    convalece.

    Todo se va en la vida, amigos.
    Se va o perece.

    Se va la mano que te induce.
    Se va o perece.

    Se va la rosa que desates.
    También la boca que te bese.

    El agua, la sombra y el vaso.
    Se va o perece.

    Pasó la hora de las espigas.
    El sol, ahora, convalece.

    Su lengua tibia me rodea.
    También me dice: —Te parece.

    La mariposa volotea,
    revolotea,
    y desaparece.

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  17. EL OTOÑO

    Los pájaros se van,
    buscando el calor.
    Las hojas que caen
    cambian de color.
    El día es más corto
    calienta poco el sol,
    las setas y las uvas
    !Qué ricas que son!

    LA AVELLANA

    Había una vez una avellana
    que salió por la mañana
    de su casa se alejó
    y un niño se la comió.
    !Pobrecita la avellana
    que salió por la mañana!

    enviados por Antonio Miguel Ortiz Calzada

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  18. LA AVELLANA.
    Había una vez una avellana
    que salió por la mañana
    de su casa se alejó
    y un niño se la comió.
    ¡Pobrecita la avellana
    que salió por la mañana!

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  19. Como el que salta alegremente un río,
    ignora puentes, vados y barreras,
    así por mi cantar, sin más esperas.
    Con velas desplegadas el navío.
    Ajena al vendaval, al norte frío,
    inventándome modos y maneras,
    acumulando luz de altas esferas;
    mi otoño cambio por ardiente estío.
    Vivo otra vez de místicos ardores,
    a más y más el renovado vuelo,
    con la plegaria en órbita segura.
    Libré el espacio de la noche oscura
    salvé la etapa de paloma en celo.
    El canto escucho de los ruiseñores.

    enviado por Laura Ballesteros

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