Una larga carretera
entre grises peñascales,
y alguna humilde pradera
donde pacen negros toros.
Zarzas, malezas,jarales.
Está la tierra mojada
por las gotas del rocío,
y la alameda dorada,
hacia la curva del río.
Tras los montes de violeta
quebrado el primer albor:
a la espalda la escopeta,
entre sus galgos agudos,
caminando un cazador.
Poema de Antonio Machado
¿Qué os parece si, entre tod@s hacemos un "Libro del Otoño"?Aquí tenéis un ejemplo de poema inspirado en el otoño.
La 1ª tarea para elaborarlo consiste en ir añadiendo poemas que cumplan esta condición pero no podéis repetir uno que ya haya inscrito un compañero o compañera. Tienen que ser todos distintos y tiene que aparecer también, el autor.
Para insertarlo, clikea en el título del poema "Amanecer de otoño".
No olvidéis que el plazo para realizar esta tarea es del 21 al 27 de noviembre.
¡Ánimo!

Aquí tenéis un ejemplo de poema inspirado en el otoño.
ResponderSuprimirVuestra tarea consiste en ir añadiendo poemas que cumplan esta condición pero no podéis repetir uno que ya haya inscrito un compañero o compañera. Tienen que ser todos distintos y tiene que aparecer también, el autor.
¡Ánimo!
Es el otoño,
ResponderSuprimirlos pájaros se van,
el día es más corto,
el frío empieza ya.
Es el otoño
las hojas caen ya
y una alfombra amarilla
el suelo cubrirá.
¡Estupendo, José Antonio!:
ResponderSuprimirSupongo que el poema es tuyo. Pedía uno de un poeta conocido pero no importa.
Has logrado ser el primero en realizar la actividad.
Había una vez un membrillo
ResponderSuprimirque vivía junto a un pequeño grillo.
Un día el viento sopló y sopló
y el membrillo al suelo cayó.
¡Pobrecito aquel membrillo
que vivía junto a un pequeño grillo!
EL OTOÑO
ResponderSuprimirEl otoño huele
a la lluvia que cae,
que moja la tierra,
que moja las hojas.
El otoño huele
a setas que se esconden,
a castañas asadas,
a niños que corren.
El otoño huele
al frío que llega,
al aire puro
que el viento se lleva
Me he puesto de buen humor
ResponderSuprimiral ver que estaba lloviendo;
no se cual es la razón,
pues el por qué no lo entiendo.
Se que cuando veo llover
se despierta mi alegría,
aunque en otros suele ser
fuente de melancolía.
Me gusta darme un paseo
por la calle mientras llueve;
con el paraguas abierto,
oir que la lluvia suene.
Y mientras cae desde el cielo
el agua en miles de gotas,
me voy notando por dentro
que el corazón se alboroza.
Y los que no tienen internet que
ResponderSuprimirLluvia en el mapa
ResponderSuprimirCelia Viñas
Almería 1946
Las pestañas de la lluvia
tras de mi ventana;
sobre las hojas
caen las lágrimas,
cosquilleo en el cristal
la lluvia canta
y gime y llora la lluvia...
Melancolía en la rama
y en la cabeza del niño
y en el mapa,
azul, dorado, caliente,
con sus sirenas varadas,
con sus delfines
de plata,
con sus cuatro carabelas
blancas.
Melancolía...
una gota sobre el mapa.
-Río Azul, río Amarillo,
Asia...
¡Las cuatro partes del mundo
mojadas!
Los pájaros se van,
ResponderSuprimirbuscando el calor.
Las hojas que caen
cambian de color.
El día es más corto
calienta poco el sol,
las setas y las uvas
¡qué ricas que son!
El otoño se acerca con muy poco ruido:
ResponderSuprimirapagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.
Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.
Y lo perdimos para siempre.
El frío llega
ResponderSuprimirY la lluvia cae
Hasta por la chimenea.
Las hojas que se caen
Son grandes
Y el viento las protege
Con guantes
Las hojas secas
Caen sobre las setas.
Comemos castañas,
Comemos granadas
Comemos de todo
Hasta manzanas.
Ya se ven árboles desnudos
Con conejos y jabalíes.
Alrededor suyo
En las casas
Encendemos las chimeneas
Mientras con el calor
Comemos almendras.
Para ir a la escuela
me tengo que poner
A la fuerza una sudadera,
Mientras otros van con un abrigo gordo
y con un dibujo de una seta.
Los colores del otoño
son muy bonitos
Por eso en otoño
nos lo pasamos muy bien
Con los conejitos.
Me he puesto de buen humor
ResponderSuprimiral ver que estaba lloviendo;
no se cual es la razón,
pues el por qué no lo entiendo.
Se que cuando veo llover
se despierta mi alegría,
aunque en otros suele ser
fuente de melancolía.
Me gusta darme un paseo
por la calle mientras llueve;
con el paraguas abierto,
oir que la lluvia suene.
Y mientras cae desde el cielo
el agua en miles de gotas,
me voy notando por dentro
que el corazón se alboroza
¡Es estupendo ver cómo va crecieno el número de poemas!
ResponderSuprimirTenéis que leerlos con atención para poder comentarlos en clase.
Una pega:
No estáis poniendo los nombres de los poetas o poetisas.
colores otoñales
ResponderSuprimirJose Luis Hidalgo
los días se acortan,la capa de niebla se espesa y las primeras escarchas recuerdan que el invierno se aproxima.
El otoño ya llegó,con la magia de sus colores,teñido de una dulce melancolía propia de este periodo del año.
Esparce octubre, al blando movimiento
ResponderSuprimirdel sur, las hojas áureas y las rojas,
y en la caída clara de las hojas
se lleva al infinito el pensamiento.
Qué amena paz en este alejamiento
de todo, en prado bello, que deshojas
tus flores, oh agua, fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento!
Encantamiento de oro! Cárcel pura,
en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
echado en el verdor de la colina!
En una decadencia de hermosura,
la vida se desnuda, y resplandece
la excelsitud de su verdad divina.
enviado por Antonio Miguel Ortiz Calzada
JOSÉ ANTONIO VIVIEROS:
ResponderSuprimirLA mariposa volotea
y arde —con el sol— a veces.
Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja que la mece.
Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.
Yo tampoco decía nada.
Y pasó el tiempo de las mieses.
Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.
Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.
Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.
Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.
Se va la mano que te induce.
Se va o perece.
Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.
El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.
Pasó la hora de las espigas.
El sol, ahora, convalece.
Su lengua tibia me rodea.
También me dice: —Te parece.
La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.
EL OTOÑO
ResponderSuprimirLos pájaros se van,
buscando el calor.
Las hojas que caen
cambian de color.
El día es más corto
calienta poco el sol,
las setas y las uvas
!Qué ricas que son!
LA AVELLANA
Había una vez una avellana
que salió por la mañana
de su casa se alejó
y un niño se la comió.
!Pobrecita la avellana
que salió por la mañana!
enviados por Antonio Miguel Ortiz Calzada
LA AVELLANA.
ResponderSuprimirHabía una vez una avellana
que salió por la mañana
de su casa se alejó
y un niño se la comió.
¡Pobrecita la avellana
que salió por la mañana!
Como el que salta alegremente un río,
ResponderSuprimirignora puentes, vados y barreras,
así por mi cantar, sin más esperas.
Con velas desplegadas el navío.
Ajena al vendaval, al norte frío,
inventándome modos y maneras,
acumulando luz de altas esferas;
mi otoño cambio por ardiente estío.
Vivo otra vez de místicos ardores,
a más y más el renovado vuelo,
con la plegaria en órbita segura.
Libré el espacio de la noche oscura
salvé la etapa de paloma en celo.
El canto escucho de los ruiseñores.
enviado por Laura Ballesteros